WASHINGTON.- Al inaugurar el Foro Mundial de Perspectivas Agrícolas 2010 (Agricultura Outlook Forum) el secretario de Agricultura de los Estados Unidos, Tom Vilsack, anunció esta semana el objetivo claro de aumentar las exportaciones norteamericanas y a través de ello generar más empleos y mejorar la calidad de vida en el interior de su país.
Para ello, informó sobre la puesta en marcha de distintos programas de gobierno que tienen como objetivo aumentar la producción global, ser más eficientes en el uso de los recursos, crecer en el mercado interno, tener mayor presencia en los mercados internacionales y todo esto dentro de un marco de sustentabilidad de la agricultura. De hecho, el Outlook de este año fue convocado bajo el lema "Agricultura sustentable: la clave para la salud y la prosperidad".
Los datos no son menores, en 2010 las exportaciones agropecuarias norteamericanas alcanzarán los 100.000 millones de dólares, marcando un segundo récord histórico, con un incremento de 3500 millones de dólares; y el desafío de la administración Obama, planteado hoy por el embajador Ronald Kirk (US Trade Representative) es duplicar las exportaciones de ese país en los próximos 5 años, objetivo en el cual están comprometidos todos los niveles de gobierno.
Mientras esto ocurre en el principal país productor de alimentos, el inicio de 2010 nos muestra, por un lado, una economía mundial en franca recuperación luego de una crisis sin precedente y, por el otro, países que con sus decisiones diarias, obtienen como resultado menores inversiones globales, caídas en la producción de bienes, procesos inflacionarios crecientes y fuertes crisis políticas, institucionales y sociales.
Frente a una creciente demanda mundial de alimentos para los próximos años, nuestro país, no sólo decrece en su participación sino que además presenta ya, en algunos productos, problemas de abastecimiento interno, si pretende mantener el elevado consumo per cápita, como por ejemplo en carne vacuna.
Sequía y algunas decisiones intervencionistas mediante, la campaña 2008/2009 nos mostró una producción global de 63-64 millones de toneladas de granos, frente a los 95-96 millones de toneladas de la campaña anterior y con la actual mejora climática, 2009/2010 es un año para pensar en 83-85 millones; esto es 10 millones de toneladas menos aún que 2 años atrás. Hemos caído algo en área global de producción (maíz-trigo y girasol), creciendo fuertemente en soja, pero fundamentalmente hemos utilizado también menor tecnología. La caída en el uso de fertilizantes de 3,6 millones de toneladas en el 2007 a 2,6 millones de toneladas en 2008 y a escasos 2 millones (cifras provisorias) en el 2009 muestran la realidad en este tema.
Paralelamente estamos estancados desde hace tiempo en la producción láctea, con producciones cercanas a 10.000 millones de litros, y nos enfrentamos a una fuerte liquidación del stock ganadero (faena de hembras como nunca antes se había visto), que sumado a los problemas climáticos de los últimos dos años dan como resultado problemas serios de oferta de carne para los próximos años, presionando los precios a la suba.
Mientras todo esto nos pasa en la Argentina, Brasil nos sorprende año a año, no sólo con sus aumentos en la producción global de todos los productos alimenticios, sino creciendo, anualmente en el comercio internacional de alimentos a tasas que le permiten hoy, ser el segundo productor mundial de alimentos, detrás de los EEUU.
Hemos planteado desde la Fundación Producir Conservando que el país puede crecer sostenidamente, apoyado en el sector agropecuario y agroindustrial; que es factible pensar en producir un 50% más de granos que lo que se producirán este año, (llegando a 122 millones de toneladas en 2015), que es alcanzable cubrir el mercado interno de carne vacuna y exportar además algo más de un millón de toneladas, que se puede pensar en producir 12-13 mil millones de litros de leche y exportar más, aumentar la producción avícola, de carne de cerdo etcétera.
Los problemas actuales de producción y oferta de carne vacuna, de trigo, de maíz, de leche y de otros productos alimenticios no se solucionan negándolos, limitando las exportaciones futuras o pretendiendo controlar los precios internos; sino que alguien desde las autoridades políticas y económicas debe pensar y proponer políticas de largo plazo para generar confianza e invertir nuevamente en estos negocios y volver a incrementar la oferta.
La política agrícola norteamericana nuevamente en 2010 y como lo viene haciendo desde hace años, plantea a los productores políticas con objetivos de largo plazo y los resultados están a la vista. ¿Seremos capaces de darnos cuenta en la Argentina que este es el camino a seguir?