22/02/2010 La soja de segunda, condicionada por el exceso de humedad
Los cultivos de soja sembrados desde fines de 2009 y hasta el 20 de enero de 2010 -que son muchos por las demoras provocadas por las lluvias de diciembre- tienen una perspectiva bastante complicada en función de varias amenazas. Los más tardíos tienen sólo 30-40 centímetros de altura y comienzan la floración en condiciones peligrosas: necesitan calor -algo que esta semana no tuvieron- y días para desarrollar antes de que lleguen las primeras heladas. Con suerte, esos cultivos se cosecharán a fines de abril-mayo, pero antes de eso deberán capturar suficientes horas de luz y temperatura, y sortear los ataques de plagas. También deberán enfrentar enfermedades como la mancha ojo de rana, la roya asiática y otras afecciones de fin de ciclo que se desarrollan por las condiciones de alta humedad ambiente y lluvias frecuentes que se pronostican para las próximas semanas. Estos fenómenos climáticos también pueden provocar demoras en la cosecha y dehiscencia de las vainas.
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Muchos productores no son optimistas en los pronósticos de rendimiento de estos cultivos tardíos: "Si llego a 10-12 quintales por hectárea, como para salvar los costos, me conformo; si hubiera sabido que el verano venía llovedor, hubiera sido preferible sembrar maíz de segunda en vez de soja, que es más resistente a plagas y menos afectado por condiciones climáticas desfavorables durante la madurez y la cosecha", lamentó un productor de Rufino. La caída de precio de la oleaginosa también influye. "Muchos productores se animaron a sembrar tarde, fuera de fecha, porque a principios del año la soja se cotizaba a 240-245 dólares por tonelada y prometía rentabilidad aun con bajos rindes. Al caer a 225 dólares o menos, si muchos productores se desprenden de su producción inmediatamente después de la cosecha, las cuentas cambian sensiblemente", distinguió un asesor del oeste de Buenos Aires.
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El verano llovedor también provocó inconvenientes a los productores de girasol. Hubo muchos ataques de enfermedades que provocaron lesiones en hojas y debilitamiento de las cañas. Ese comportamiento, y los fuertes vientos de las tormentas de enero, volcaron las plantas y complicaron la cosecha, que comenzó a mediados de febrero en el sur de Santa Fe. Esta reducción de rinde está siendo advertida por los operadores del mercado, que están elevando los precios ofrecidos para asegurarse la mercadería en la época de cosecha.