19/02/2010 Argentina exportará más maíz y harina de soja Los precios proyectados para la próxima década estarán en el segundo nivel más alto desde 1990, siempre en dólares corrientes.
Esta semana tuvo lugar en Washington el Outlook Agrícola organizado anualmente por el Usda (Departamento de Agricultura de Estados Unidos), el organismo más influyente en materia de mercados y proyecciones para el sector.
Se trata de uno de los principales foros agropecuarios a nivel mundial en el que se proyectan la tendencia de los mercados, la futura demanda de alimentos y su impacto en el consumo y el comercio mundial, la tendencia en el uso de biocombustibles y como las nuevas tecnologías tendrán su impacto en el negocio agrícola global.
El primer cuadro que aparece en el informe presentado esta semana es la tendencia de los precios de trigo, maíz y soja. El Usda proyecta para las commodities agrícolas valores por debajo de los registrados en la primavera de 2009, pero por encima del nivel histórico desde 1990.
Esto quiere decir, por ejemplo, que el precio del maíz podrá estar en nuestro mercado entre 150 dólares por tonelada y los actuales 115 dólares. Para la soja, los precios se podrían ubicar entre 270 dólares y 225 dólares por tonelada que indica el mercado para posición mayo 2010.
Quiere decir que los precios proyectados para toda la próxima década estarán en el segundo nivel más alto desde 1990, siempre en dólares corrientes. Y este es, tal vez, el dato más importante para poder evaluar el futuro de nuestro sector agrícola y que da sustento a todo el análisis posterior del resto de las variables elaboradas por el Usda.
Comercio. En el período 2009-2019 habrá un sostenido incremento en el comercio global de todos los productos agrícolas, trigo, maíz, soja, aceites y harinas vegetales. Esto es el resultado del aumento de la demanda de alimentos, el crecimiento de la economía mundial, la mejora en el ingreso per cápita de China e India y los cambios en los hábitos de consumo hacia una mayor participación en la dieta de las proteínas animales.
Maíz. El Usda proyecta un incremento del comercio mundial del orden de los 21,6 millones de toneladas, pasando de los 84,3 millones en la actualidad a los 105,9 millones proyectados. La Argentina volverá a recuperar el segundo lugar como exportador mundial de maíz, puesto que había perdido en estas últimas dos campañas a manos de Brasil. Para nuestro país se proyecta una suba de las exportaciones de 6,7 millones de toneladas. Este incremento del saldo exportable se lograría con una ampliación la superficie de siembra en 900 mil hectáreas.
En el caso de Brasil, se proyecta una reducción en sus exportaciones de maíz de 2,5 millones toneladas (de nueve millones a 6,5 millones de toneladas) y la gran sorpresa la daría Rusia, con un alza de sus exportaciones de 4,2 millones de toneladas, lo que la consolidaría como la tercera exportadora mundial del cereal.
Soja. Se espera un crecimiento del comercio mundial de 26,4 millones de toneladas. Para 2019 se proyecta un comercio mundial de 103,9 millones de tonelada. Brasil es, sin dudas, el país que mayor aumento tendrá en sus exportaciones, con un crecimiento proyectado de 13,2 millones, es decir, la mitad del crecimiento mundial. Otros países de Sudamérica (Uruguay, Paraguay y Bolivia) comienzan a figurar en las proyecciones del Usda, con un incremento de sus exportaciones de 3,4 millones de toneladas.
Harina de soja.
Para el comercio de harina de soja, se prevé una suba de 18,2 millones de toneladas (de 54,2 millones a 72,4 millones de toneladas) y, en el caso de la Argentina, el incremento en sus exportaciones sería de 16 millones de toneladas, lo que cubriría casi 90 por ciento del crecimiento de la demanda mundial de harina de soja, vía exportaciones.
Por lo tanto, el país deberá producir 20 millones de toneladas más de soja de aquí a 2019, es decir, algo más de 70 millones de toneladas, para poder cumplir con el crecimiento de la demanda mundial proyectado.
En términos de superficie, y manteniendo los rindes sin ganancia genética, harían falta adicionar a la producción actual más de siete millones de hectáreas.
Nuestro análisis concluye en que se podrá alcanzar dicho aumento no solamente sumando más superficie, sino también con un fuerte incremento de los rindes y de la productividad. De ahí la gran importancia de que la Argentina pueda tener acceso a nuevas variedades de soja, como ya lo tienen otros países de la región, en particular Paraguay y Brasil.